La otra dimensión 

Me puse tus gafas, y solo veía por tus ojos.

Pero esos ojos eran verdes y los míos eran negros. 

Un día me di cuenta que las lágrimas no me dejaban ver, peor no eran lagrimas era sangre que no dejaba de brotar

Porque lo que por tus ojos veía era el mayor teatro jamás imaginado. Mientras tú reías por dentro

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Como quiero quererte

Esta es la razón que convierte en exacta la ciencia de escribir…
Porque ni sobra, ni falta, una sola de tus palabras.

Suscribo cada uno de tus espacios, puntos y comas,

Cada una de las letras que forman las palabras, que forman las frases, que dan sentido a las ideas

y mágico orden entre cada uno de ellos, que confiere como si de un ensayado baile se tratara, un sentimiento tan brutal como no me había imaginado .

Consigues explicar como si fuera fácil los principios mas sinceros.

Gracias Esther!

Esther y Su Mundo

Desperté temprano, echándote en falta; en uno de esos días en los que el viento me llama a través de las persianas cerradas susurrando que el día asoma tímido por la ventana y que viene cargado del invierno que tanto nos gusta.

Esperé tu llegada, como quien espera la mañana de Reyes, con la ilusión de perderme entre tus brazos y sentirme en casa.

Todos me dicen que el enamoramiento se pasa, que el amor se acaba; pero yo, tras casi media vida no conozco todavía la desidia, y te sigo queriendo, no como siempre, ni más ni menos: diferente.

Te quiero porque quiero quererte, desde la independencia, desde la madurez que me ha aportado la vida. No quiero un amor necesitado, ni indivisible. Quiero seguir formando parte de un sueño que voluntariamente se lanza a la locura. No quiero hacerte falta, ser necesaria. No quiero frases absurdas, las que…

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Castillos de Arena

Mirar al fondo de sus ojos no era solo intentar descifrar cuantos colores había en ellos, era sentir el tacto del tiempo casi parado pasar entre los dedos de nuestras manos entrelazados. Un suave calor traspasaba mi pecho, desataba ejércitos y teñía de vida la luz de aquella mañana de Noviembre que sin permiso entraba entre las cortinas.

Ahi empezó todo…